Monday, 11 July 2011


organismos

No voy a ocultar que me inquieta profundamente la cantidad de personas que supuestamente son beneficiarias de los numerosos premios que reparte la lotería día tras día. Seguidora como soy de mundo orwelliano, comento todo lo comentable sobre el tema con mis conocidos, o conmigo misma si nadie me quiere escuchar, faltaría más, que no es mi deseo en absoluto contrariar la dirección a la que se nos conduce.

Pero si, el viernes fui beneficiaria de una bonoloto de cuatro e, impregnada vía facebook del espíritu pajín-antipajín-suprapajín o ultrapajín ¿quién sabe? asocié mi ingreso extra con la oferta de bikinis que había visto la semana anterior. Rosa porque tengo ya todo el equipo en rosa de mi anterior bikini antes rosa. Además no me parece lo suficientemente bonito como para que se agote.




Madrid, metro; Madrid, baños del corte inglés de sol para esperar infinitamente, Madrid, bikinis rosas agotados.

Vuelvo andando, me inunda el sol y me pregunto qué camino han tomado otros para llegar a este punto.

En el transcurso del paseo se desata la prima de riesgo, el sol y el sueño; me bañaré con los bikinis de siempre.






Wednesday, 8 June 2011

Tormentas

Los días se hacen más largos y voy fabricándome, imagino, una merecida fama de cuartomilenarista comentando con mis conocidos y con quien se atreve a escucharme, el tema de la tormenta solar. Dicen que pasa con mucha frecuencia, pero a mi me resulta del todo inquietante que anuncien que va llegando hacia la tierra y que llega entre los días 8 y 9. No debería añadir, pero lo hago, que después de una semana de tiempo nuboso, lluvioso y monzónico, ahora va y el cielo se despeja, y que a mi me parece que las nubes protegen, qué se yo.

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Invaden la Carrera de San Jerónimo quizá espoleados por el mentado Monzón madrileño los mantras tardíos, ya en casi un mes, que allí se gritan sin parar. Destaca un tipo con un megáfono de indudable influencia misadominical en su oratoria (contenido y forma). Recuerdo vagamente que la convocatoria inicial recorría el Paseo del Prado y me pregunto qué tipo de fenómeno aceleratorio les llevó unos metros más allá. Quizá la reciente remodelación de la plaza aledaña al Palace (esto si que hubiera resultado sabroso, más que sol) impidió el adecuado rozamiento y no se pudo hacer otra cosa. Me viene a la cabeza el conocido problema de la rampa.

Mañana, un día más, me levantaré a las seis pero, eso sí, desconectaré todos mis aparatos eléctricos. Que no he leído en ninguna parte que se haga, ni nadie me lo ha aconsejado, pero también cierro las ventanas cuando llueve aún sabiendo que ni en las peores tormentas entra el agua porque hay doble cerramiento. Malos tiempos para spidermanes.