organismos
No voy a ocultar que me inquieta profundamente la cantidad de personas que supuestamente son beneficiarias de los numerosos premios que reparte la lotería día tras día. Seguidora como soy de mundo orwelliano, comento todo lo comentable sobre el tema con mis conocidos, o conmigo misma si nadie me quiere escuchar, faltaría más, que no es mi deseo en absoluto contrariar la dirección a la que se nos conduce.
Pero si, el viernes fui beneficiaria de una bonoloto de cuatro e, impregnada vía facebook del espíritu pajín-antipajín-suprapajín o ultrapajín ¿quién sabe? asocié mi ingreso extra con la oferta de bikinis que había visto la semana anterior. Rosa porque tengo ya todo el equipo en rosa de mi anterior bikini antes rosa. Además no me parece lo suficientemente bonito como para que se agote.
Madrid, metro; Madrid, baños del corte inglés de sol para esperar infinitamente, Madrid, bikinis rosas agotados.
Vuelvo andando, me inunda el sol y me pregunto qué camino han tomado otros para llegar a este punto.
En el transcurso del paseo se desata la prima de riesgo, el sol y el sueño; me bañaré con los bikinis de siempre.

